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martes, 30 de abril de 2013
Cada ciudad puede ser otra
Los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.
Jaime Sabines
Cada ciudad puede ser otra
cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas
como amorosos la recorren
el amor pasa por los parques
casi sin verlos amándolos
entre la fiesta de los pájaros
y la homilía de los pinos
cada ciudad puede ser otra
cuando el amor pinta los muros
y de los rostros que atardecen
uno es el rostro del amor
y el amor viene y va y regresa
y la ciudad es el testigo
de sus abrazos y crepúsculos
de sus bonanzas y aguaceros
y si el amor se va y no vuelve
la ciudad carga con su otoño
ya que le quedan sólo el duelo
y las estatuas del amo
Mario Benedetti
lunes, 29 de abril de 2013
EL GRANJERO DE LA GRANJA
El granjero de la granja
de la vaca Paca,
diez litros al día
de leche saca.
La gallina,
Josefina,
pone dos huevos diarios
en la cocina.
La coneja Conejín,
tiene treinta conejitos
jugando en el jardín.
La paloma,
blanca y sola,
bebe en el estanque
sin mojarse la cola.
Y con salero
canta el granjero:
-Con mi vaca Paca,
con mi gallina Josefina,
con mi huerta y mi jardín,
con mi parra y mi guitarra,
con mi río en el verano
con mi leña en el invierno,
con mi esposa Rosa,
con mi rubio nieto,
no me importa que en la ciudad
me llamen paleto.
En mi granja soy feliz,
-decía el granjero-.
¡Tengo todo lo que quiero!
Gloria Fuertes.
DIVERSIÓN AMOR, EL AMOR A UNA CIUDAD DIVERTIDA
Tu graciosa sonrisa
Quiero navegar
En la profundidad.
De tus pensamientos
Navegar en tu Mente.
Escrudiñar el subibaja de la A.
Monitorear la formación de la M.
Rodar con la O.
Y recorrer la montaña rusa
De la R.
Eternamente amor.
CIUDAD LABERINTO
CIUDAD LABERINTO
He pintado un mapa
sobre la solapa
de mi libreta.
Un mapa pequeño
de una ciudad grande
que no se está quieta.
Las calles se enredan,
la gente se escapa
y los coches ruedan
sobre mi mapa.
Lo pliego y despliego,
lo arrugo y estiro,
lo pinto y despinto,
lo miro y remiro,
y cada vez veo
un sitio distinto:
ciudad hormiguero,
ciudad telaraña,
ciudad basurero,
¡ciudad laberinto!
He pintado un mapa
sobre la solapa
de mi libreta.
Un mapa pequeño
de una ciudad grande
que no se está quieta.
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Las calles se enredan,
la gente se escapa
y los coches ruedan
sobre mi mapa.
Lo pliego y despliego,
lo arrugo y estiro,
lo pinto y despinto,
lo miro y remiro,
y cada vez veo
un sitio distinto:
ciudad hormiguero,
ciudad telaraña,
ciudad basurero,
¡ciudad laberinto!
Dos poemas sobre la ciudad
Cada ciudad puede ser otra
cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas
como amorosos la recorren
el amor pasa por los parques
casi sin verlos amándolos
entre la fiesta de los pájaros
y la homilía de los pinos
cada ciudad puede ser otra
cuando el amor pinta los muros
y de los rostros que atardecen
unos es el rostro del amor
y el amor viene y va y regresa
y la ciudad es el testigo
de sus abrazos y crepúsculos
de sus bonanzas y aguaceros
y si el amor se va y no vuelve
la ciudad carga con su otoño
ya que le quedan sólo el duelo
y las estatuas del amo
Felipe Evaristo Gómez Pescador. I A Córdoba cuna de guerrera gente y sabiduría clara
Paseando por tus calles,
me requiebran tus naranjos,
tu mezquita hermosa y enhiesta,
con ese olor a otros tiempos,
tiempos memorables ya pasados.
Poco más allá la judería,
por la que tantas veces me perdí
callejeando hasta encontrar la plaza perfecta,
para escribirte a ti mi bella ciudad, estos versos.
Córdoba cuna de guerreras gentes
y sabidurías claras; atiendes al extranjero,
y das cobijo a tu prójimo.
Cuna de culturas, de Sénecas,
Maimonides, Alhakenes, Duques de Rivas,
Góngoras y tantos otros que mi cabeza olvida.
Por tus calles me enamoré
y por tus calles encontré a mis musas,
y encontré a las más bellas gentes
que jamás yo conociera,
Córdoba, que mal o bien albergaste
a tres culturas amplias y bastas,
que mal o bien supieron convivir
y que mal o bien me han hecho
ser lo que soy,
un cordobés orgulloso de serlo.
Sonidos de la ciudad: Madrid
Audio poesía sobre la ciudad de Madrid.
“Mientras duerme la ciudad”
(poesía urbana)
Son las dos…
la ciudad está dormida,
y brillan las luces,
de neón.
Madrid, es como un gato,
con siete vidas,
desvelado por el son,
de una canción.
Las calles de mi barrio,
ya sin ruidos,
portales que guardan,
la intimidad…
Vagabundos,
olvidados del olvido,
soñadores cuando
duerme la ciudad.
La luna de repente
se ha escondido,
entre nubes que
ocultan la verdad,
el ritmo de la vida
es clandestino,
se pierde entre el humo
y el alcohol.
La noche, es una amante
desbocada… perdida
entre tragos on the rock,
se viste de drakuin
la madrugada,
oculta entre el brillo
de un farol.
Un loco buscador
de otros placeres
ya huye de su triste
realidad, al sorbo
de una última calada
husmea entre chinas
y polvo de cristal…
Espera sin piedad
la “Dama Blanca”
sabiendo que ya cerca
está el final…
©Roberto Santamaría
Registrado en Safe Creative nº 1008317186706
(poesía urbana)
Son las dos…
la ciudad está dormida,
y brillan las luces,
de neón.
Madrid, es como un gato,
con siete vidas,
desvelado por el son,
de una canción.
Las calles de mi barrio,
ya sin ruidos,
portales que guardan,
la intimidad…
Vagabundos,
olvidados del olvido,
soñadores cuando
duerme la ciudad.
La luna de repente
se ha escondido,
entre nubes que
ocultan la verdad,
el ritmo de la vida
es clandestino,
se pierde entre el humo
y el alcohol.
La noche, es una amante
desbocada… perdida
entre tragos on the rock,
se viste de drakuin
la madrugada,
oculta entre el brillo
de un farol.
Un loco buscador
de otros placeres
ya huye de su triste
realidad, al sorbo
de una última calada
husmea entre chinas
y polvo de cristal…
Espera sin piedad
la “Dama Blanca”
sabiendo que ya cerca
está el final…
©Roberto Santamaría
Registrado en Safe Creative nº 1008317186706
Al olmo
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
CADA CIUDAD PUEDE SER OTRA
CADA CIUDAD PUEDE SER OTRA
MARIO BENEDETTI
Cada ciudad puede ser otra
cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas
como amorosos la recorren
el amor pasa por los parques
casi sin verlos amándolos
entre la fiesta de los pájaros
y la homilía de los pinos
cada ciudad puede ser otra
cuando el amor pinta los muros
y de los rostros que atardecen
unos es el rostro del amor
y el amor viene y va y regresa
y la ciudad es el testigo
de sus abrazos y crepúsculos
de sus bonanzas y aguaceros
y si el amor se va y no vuelve
la ciudad carga con su otoño
ya que le quedan sólo el duelo
y las estatuas del amo
cuando el amor la transfigura
cada ciudad puede ser tantas
como amorosos la recorren
el amor pasa por los parques
casi sin verlos amándolos
entre la fiesta de los pájaros
y la homilía de los pinos
cada ciudad puede ser otra
cuando el amor pinta los muros
y de los rostros que atardecen
unos es el rostro del amor
y el amor viene y va y regresa
y la ciudad es el testigo
de sus abrazos y crepúsculos
de sus bonanzas y aguaceros
y si el amor se va y no vuelve
la ciudad carga con su otoño
ya que le quedan sólo el duelo
y las estatuas del amo
jueves, 25 de abril de 2013
LA CUIDAD
LA CIUDAD
De la ciudad
no puedo decir nada
porque llegué dormida
como quien llega al mar
a no pensar.
Vivir en la ciudad
es como un sueño largo
uno no sabe nunca
cuándo va a bostezar
y empieza el despertar.
La ciudad
es una vaca echada
nadie la vio pasar
pero llegaron a sus ubres
a aprender a mamar.
De la ciudad
no amo a los que dicen
que quieren regresar
la ciudad se hizo para hablar
el mar para callar.
La ciudad
tiene el alma de todos
en un hilo invisible
que estrangula las ganas
de llorar.
En la ciudad sólo viven
los que tienen valor
para no regresar
a morderse los sueños
en el mar.
SILVIA TOMASA RIVERA
martes, 23 de abril de 2013
Poema a nuestra ciudad
Llevas la luz en tu nombre,
la luz del amanecer,
buen augurio para una ciudad
que, mecida entre campos de trigo,
vive su sueño de ser.
Ciudad de llanuras insondables,
de horizontes lejanos,
ciudad amiga y amante
de verde y ocre paisaje,
de intensos cielos,
de luz radiante.
Llena de esperanza
te proyectas hacia el futuro,
con entusiasmo,
hundiendo tus raíces en la tierra
mirando con ilusión al cielo.
Haciendo camino al andar ,
mirando siempre adelante.
Llevas la luz en tu nombre,
la luz del amanecer,
¡Que buen presagio para una ciudad
que no deja de crecer¡
ciudad amiga y amante,
la ciudad del Alba.
lunes, 22 de abril de 2013
Poema grupo 3. "Retorno, entrada la noche."
Este es nuestro poema. Esperamos que os guste.
Ya no reconocerás
a la ciudad,
pero ella recuerda
bien: anécdotas petrificadas
se deslizan furtivas
por delante de la llegada.
Amistades y enemistades
forman dos filas bajo nubes
sinuosas (como si comenzara
el cielo a derretirse).
En el oscuro prisma
de los ojos la calle
que te recibe,
infinita, inmóvil,
como si no tuviera
otra cosa que soportar.
Ya no reconocerás
a la ciudad,
pero ella recuerda
bien: anécdotas petrificadas
se deslizan furtivas
por delante de la llegada.
Amistades y enemistades
forman dos filas bajo nubes
sinuosas (como si comenzara
el cielo a derretirse).
En el oscuro prisma
de los ojos la calle
que te recibe,
infinita, inmóvil,
como si no tuviera
otra cosa que soportar.
LA CIUDAD CAMALEÓNICA
Mi ciudad imaginaria siempre está cambiando, nunca es igual a la vista de dos individuos, ni a tu propia visión. Al segundo siguiente cambiará tu perspectiva y con ella la vida que encierra en su misma.
Pero de vez en cuando conviene pararse a observar cómo la ciudad sigue su ritmo sin la necesidad de tu presencia.
LA CIUDAD CAMALEÓNICA
Cambio, pero no cambio mucho.
El color de las flores no es el mismo bajo el sol
que cuando una nube pasa
o cuando entra la noche
y las flores son color de sombra.
Pero quien mira ve bien que son las mismas flores.
Por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo
fijaros bien en mí:
si estaba vuelto para la derecha
me volví ahora para la izquierda,
pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies.
El mismo siempre, gracias al cielo y a la tierra
y a mis ojos y oídos atentos
y a mi clara sencillez de alma.
Poema XXIX de Fernando Pessoa.
La primavera en la ciudad
Este poema refleja las sensaciones que nos produce la primavera cuando llega a la ciudad Imaginada.
Entre
sombras de invierno,
llego la primavera a la ciudad,
y hasta el aire se convirtió
en rosa bella.
Cuando amaneces primavera,
después de un largo invierno,
llegas oliendo a rosas,
y en el aire tu risa se pasea.
Este amor sabe a primavera,
sus besos me imnotizan,
y en su piel hay jazmines
en roscados.
Y soy feliz, me siento libre,
como la primavera,
que no se queda en un jardín,
pues hasta el mar llega.
llego la primavera a la ciudad,
y hasta el aire se convirtió
en rosa bella.
Cuando amaneces primavera,
después de un largo invierno,
llegas oliendo a rosas,
y en el aire tu risa se pasea.
Este amor sabe a primavera,
sus besos me imnotizan,
y en su piel hay jazmines
en roscados.
Y soy feliz, me siento libre,
como la primavera,
que no se queda en un jardín,
pues hasta el mar llega.
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